Porque escribir correos, resumir PDFs y generar imágenes ya nos lo sabemos. La parte realmente interesante empieza cuando usamos la inteligencia artificial para pensar, cuestionarnos, ensayar y tomar mejores decisiones.
A estas alturas ya sabemos que la inteligencia artificial puede redactar un correo, resumir un documento, generar una imagen o ayudarnos a escribir una publicación para redes sociales.
Y precisamente por eso quizá ha llegado el momento de hablar de todo lo demás.
Porque limitar una herramienta como ChatGPT, Gemini o Claude a producir textos es un poco como comprarte un smartphone de última generación para utilizar exclusivamente la calculadora.
Funciona, sí. Pero te estás dejando bastante por el camino.
La IA también puede actuar como interlocutor, simulador, abogado del diablo, comité de expertos, entrevistador o herramienta para encontrar errores en nuestra propia forma de razonar.
Practicar una conversación incómoda antes de tenerla
Hay conversaciones que sabemos que tenemos que tener, pero que preferiríamos posponer indefinidamente.
Una forma poco habitual de utilizar la IA consiste en hacer que interprete a la otra persona.
Puedes explicarle el contexto, describir cómo suele comportarse tu interlocutor y pedirle que represente su papel.
Después puedes pedirle que analice tus respuestas, detecte dónde has sonado defensivo, qué argumentos podrían generar más conflicto y cómo podrías haber gestionado mejor la conversación.
No sustituye la conversación real, pero puede permitirte llegar a ella mucho mejor preparado.
Pedirle que destroce tu propia idea
Uno de los usos más habituales de la IA es buscar validación.
Le contamos nuestra idea y preguntamos:
Y normalmente obtenemos una respuesta razonablemente agradable, con ventajas, posibilidades y recomendaciones.
Hay una alternativa bastante más interesante: pedirle que intente convencerte de que tu idea es mala.
También puedes pedirle que busque costes que no estás contemplando, objeciones del cliente, riesgos competitivos o supuestos que estás dando por ciertos sin pruebas.
La IA funciona especialmente bien cuando dejamos de utilizarla como animadora y empezamos a utilizarla como abogada del diablo.
Simular varios futuros antes de tomar una decisión
La inteligencia artificial no puede predecir el futuro.
Pero sí puede ayudarte a explorar escenarios posibles.
Imagina que estás pensando en subir los precios de tu negocio un 20 %. En lugar de preguntar simplemente si deberías hacerlo, puedes plantear distintos escenarios.
También puedes hacerlo con decisiones como:
- contratar a una persona;
- eliminar un servicio;
- crear un nuevo producto;
- invertir más en publicidad;
- automatizar un proceso;
- entrar en un nuevo mercado.
Y después añadir una pregunta especialmente interesante:
No estás obteniendo una predicción. Estás ampliando el mapa de posibilidades que utilizas para tomar la decisión.
Crear tu propio comité de expertos
Esta es una de las formas más divertidas de utilizar IA.
Puedes pedirle que analice el mismo problema desde varias perspectivas simultáneamente.
De repente, una misma idea puede observarse desde ángulos muy distintos.
En realidad estás utilizando la IA para introducir diversidad artificial de perspectivas.
No sustituye a especialistas reales cuando hacen falta, pero sí puede ayudarte a llegar mucho mejor preparado a una reunión, una decisión o una consulta.
Convertir algo aburridísimo en un juego
Hay tareas que no son especialmente difíciles.
Simplemente son insoportablemente aburridas.
Estudiar un temario, aprender legislación, preparar una certificación o memorizar conceptos son buenos ejemplos.
Aquí podemos utilizar la IA como una especie de diseñador de videojuegos improvisado.
Suena un poco ridículo.
Y precisamente por eso puede funcionar.
Porque aparentemente somos adultos responsables, pero un +100 XP sigue produciendo una satisfacción sospechosamente agradable.
Hacer que la IA te entreviste a ti
Este probablemente sea uno de los trucos más útiles y menos utilizados.
Normalmente somos nosotros quienes tenemos que explicar correctamente lo que queremos a la IA.
Pero a veces sabemos que tenemos un problema y, simplemente, no sabemos formularlo bien.
Este enfoque puede funcionar especialmente bien para:
- diseñar una estrategia;
- automatizar un proceso;
- definir un producto;
- preparar una campaña;
- estructurar un proyecto;
- detectar qué herramienta necesitas.
En lugar de obsesionarte con crear el prompt perfecto desde el principio, permites que sea la propia IA quien extraiga progresivamente el contexto.
Pedirle que detecte tus puntos ciegos
Este posiblemente sea el uso menos espectacular de toda la lista.
Y puede que sea también uno de los mejores.
Cuando analizamos una situación, inevitablemente partimos de nuestras experiencias, expectativas y suposiciones.
Podemos utilizar la IA para introducir preguntas que quizá nosotros mismos no nos habríamos planteado.
La clave no está en aceptar automáticamente la respuesta de la IA.
Su utilidad está en ayudarte a observar el mismo problema desde una posición diferente.
La IA no solo sirve para producir
Durante los últimos años hemos asociado principalmente la inteligencia artificial generativa con una acción: crear cosas.
Crear textos. Crear imágenes. Crear vídeos. Crear presentaciones. Crear código.
Evidentemente esa capacidad es enorme.
Pero algunos de sus usos más interesantes empiezan cuando dejamos de preguntarnos únicamente qué puede producir por nosotros.
Y ahí probablemente empiece la parte realmente interesante de esta tecnología.
Un último consejo: cambia la forma de pedir
Si quieres experimentar con estos usos, prueba a introducir instrucciones como:
- “Hazme preguntas antes de responder.”
- “Busca argumentos en contra.”
- “No intentes darme la razón.”
- “Simula tres escenarios diferentes.”
- “Interpreta a una persona escéptica.”
- “Busca qué estoy pasando por alto.”
- “Analiza esto desde cinco perspectivas distintas.”
- “Intenta encontrar fallos en mi razonamiento.”
Muchas veces no necesitamos una IA que responda más rápido.
Necesitamos una IA que nos ayude a hacernos mejores preguntas.
Preguntas frecuentes
¿La IA puede tomar decisiones por mí?
Puede ayudarte a analizar escenarios, identificar riesgos y comparar alternativas, pero la decisión final debería seguir dependiendo de tu criterio y del contexto real.
¿Necesito conocimientos técnicos para utilizar estos usos?
No. La mayoría pueden utilizarse directamente mediante conversación con herramientas de IA generativa como ChatGPT, Gemini o Claude.
¿Puedo utilizar estos métodos en mi empresa?
Sí, aunque conviene prestar especial atención a la privacidad de los datos, la información sensible y las políticas internas de uso de inteligencia artificial.
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Porque utilizar IA está bien. Saber dónde tiene sentido utilizarla es mucho mejor.
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